domingo, 9 de febrero de 2020

LA ENVIDIA


La envidia es un sentimiento de tristeza o enfado que experimentamos al contemplar que no tenemos algo que otro posee, bien sea una cualidad personal (como inteligencia, atractivo), algo tangible (bienes materiales) o intangible (como suerte, amor) y que nos resulta deseable.

Este sentimiento es natural en el ser humano, ¿quién no lo ha sentido alguna vez?. Una envidia benigna puede ser fuente de mejora personal, pero puede llegar a resultar muy dañina y, sobre todo, una fuente de sufrimiento absurdo. Permitir que la envidia llegue a esos extremos es una buena manera de torturarnos y supone un gran obstáculo para mantener relaciones sanas con los demás. 

El envidioso se compara con otras personas, apreciando ser o tener menos que ellas. Lo que ocurre es que esta comparación suele ser injusta, ya que en muchos casos surge al valorar lo propio con una escala muy exigente, en la que todo resulta poco valioso, a la vez que generaliza pensando que lo que tienen o les ocurre a los demás es estupendo o injustamente logrado.

Asimismo, no es infrecuente que aparezcan deseos o fantasías de daño hacia el otro.
Además de lo corrosiva que la envidia puede llegar a ser, supone un desplazamiento de la atención, en donde la persona, en lugar de cuidarse y buscar su propio bienestar, está continuamente pendiente de los demás, lo que provoca que le resulte más difícil avanzar y disfrutar de la vida.

Pero, ¿podemos hacer algo para que la envidia no nos atrape?. Os propongo algunas sugerencias

  •  Acepta y entiende tus emociones, pero evita instalarte en aquellas malsanas.
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  • Recuerda que el ser humano imperfecto que eres y procura que estos sentimientos no te sirvan de guía.
  • Mantente orientado en tus valores, aunque a veces surjan emociones que te lo pongan difícil.Aprende a valorar lo que tienes. Tu mundo es tan rico como quieras apreciar. Saber valorar las pequeñas o las grandes cosas que la vida nos depara es un gran antídoto.
  • Acepta que todo el mundo tiene derecho a ser feliz. Que los demás lo sean, que consigan o tengan lo que quieren forma parte de la vida.

  • Reflexiona. Que otro sea afortunado no supone que tú pierdas nada.

  • Cuando te des cuenta que aparece esta emoción, párate un momento y respira, cálmate, pon intención en que se disipe.

 Si, por el contrario, lo que nos ocurre es que hemos de lidiar con alguien especialmente envidioso, podemos:

  •   Tratar de cultivar la empatía, entendiendo que el envidioso verdaderamente lo pasa mal.

  •  Evitar confundir su actitud con su persona. Aunque nos pueda desagradar lo que haga o determinadas reacciones, la persona es más que lo que siente o hace.

  • Intentar compartir nuestras alegrías, aprendiendo a desatender determinadas reacciones.

  •   Comunicar serenamente nuestra incomodidad ante determinadas conductas.


“La envidia es una declaración de inferioridad”. Bonaparte



Alicia Martín Pérez. Psicóloga Clínica
AMP PSICÓLOGOS. www.psicologosaranjuez.com



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