miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL AMOR ROMÁNTICO, ¿MITO O REALIDAD?

¿Realmente existe nuestra media naranja? ¿Estamos destinados a encontrar a nuestro príncipe azul? ¿Podemos vivir nuestro cuento de hadas con princesas y ranas? ¿Existe el amor a primera vista? ¿El amor lo puede todo? ¿Hay una pareja perfecta?

El amor es un fenómeno amplio y complejo capaz de proporcionarnos experiencias sumamente positivas pero también grandes sufrimientos si no lo entendemos de forma adecuada.

Lo cierto es que el fenómeno del amor está influenciado por muchos tópicos y estereotipos que tienen su origen en las distintas culturas, en los cuentos o en las películas de Hollywood y que pueden crear ideales románticos irreales, inalcanzables y muy destructivos.

Algunos de los mitos románticos más comúnmente presentes en nuestra sociedad son los siguientes, podemos tratar de identificarlos y sustituirlos por ideas más adaptativas y realistas sobre el amor en pareja:

MITO 1: Todos tenemos una media naranja.
No existe nuestra media naranja ni nuestra alma gemela. Somos muchos millones de personas en el planeta y existen muchas personas con las que podemos ser muy compatibles y tener una vida muy feliz. Existen muchas medias naranjas para cada uno de nosotros. Empeñarse en que sólo existe un alma gemela, puede hacernos desestimar personas que serían un buen compañero/a o, por el contrario, obsesionarnos con salvar una relación que no puede funcionar o que conlleva demasiado sufrimiento.

MITO 2: El amor verdadero puede con todo.
El amor no es suficiente para solucionar algunos problemas. Que exista compromiso, comunicación y cierta similitud en cuánto a algunos valores y principios vitales es necesario para que una relación pueda funcionar. Ésta ingenua idea puede llevarnos a no afrontar conflictos y a mantener relaciones insatisfactorias al pensar que con el amor las cosas mejorarán.

MITO 3: Los celos son un signo de amor.
Los celos nunca son un signo de amor sino de inseguridad y necesidad de control. Este comportamiento nunca debe ser reforzado ni aceptado. Probablemente, si estas conductas se repiten, y no hay motivos reales para que lo hagan, sería recomendable acudir a un profesional para poder establecer una relación sana basada en la confianza, en la libertad y en el cariño.

MITO 4: Los polos opuestos se atraen.
Las diferencias no son tan importantes como la forma que tengamos de manejarlas y adaptarnos a ellas. Sin embargo, parece que coincidir en las formas básicas de entender la vida, con intereses y gustos comunes, está más vinculado con la felicidad. Tener muchas discrepancias con una pareja muy distinta a nosotros es fuente de conflicto constante e insatisfacción.

MITO 5: Mi pareja tiene que cubrir todas mis necesidades.
No hay nadie que pueda cubrir TODAS nuestras necesidades y no es realista esperarlo. Son muchos los ámbitos de nuestra vida que debemos cultivar (pareja, amigos, familia, trabajo…) y muchas las personas que cubren nuestras distintas necesidades. Además, no debemos esperar que nuestra pareja haga lo que deberíamos hacer nosotros mismos.

MITO 6: Si mi pareja me quiere de verdad, me entenderá sin necesidad de palabras.
Que sepamos, ningún hombre ni mujer posee el extraordinario poder de leer el pensamiento ajeno. Aunque muchas parejas duraderas consideren que se conocen tanto que no necesitan hablar para entenderse, lo cierto es que la lectura del pensamiento es un error frecuente que lleva a muchos malentendidos, frustraciones y necesidades no cubiertas. Si queremos que nuestra pareja sepa lo que pensamos o cómo nos sentimos debemos decírselo. Y si queremos que haga algo por nosotros debemos pedírselo! Sin duda, eso sí será una señal de amor.

MITO 7: Si hay conflictos significa que la relación no funciona.
No existe la pareja que no se pelee nunca. Vivimos en una sociedad en la que se tiene mucho miedo al enfrentamiento. Sin embargo, éste es necesario para aclarar puntos de vista, negociar acuerdos y generar cambios positivos para la relación. Lo importante es que sepamos discutir y gestionar los conflictos de forma adecuada, respetuosa y constructiva.

MITO 8: La pasión desaparece con el matrimonio.
Es cierto que el enamoramiento y esa pasión arrebatadora inicial que lo acompaña desaparecen con el tiempo. Afortunadamente esto es así o de lo contrario emplearíamos todos nuestros recursos cognitivos y emocionales en el otro, lo cual nos impediría funcionar adecuadamente en el resto de áreas de nuestra vida…No obstante, hay muchas maneras de mantener la chispa encendida en una relación de pareja. Podemos cuidar y alimentar la pasión en una relación duradera, sobre todo si le ponemos romanticismo, esfuerzo e imaginación.


Estas creencias equivocadas pueden tener consecuencias negativas a la hora de elegir o mantener una pareja.

Es mejor atreverse a cuestionarlas y probar lo que a cada uno le sirve y le hace feliz y lo que no. Esto nos acercará mucho más a una vida amorosa a largo plazo auténtica y sincera.





Paloma Suárez Valero.
Alicia Martín Pérez.
AMP Psicólogos.
Telf: 91 865 75 24.
http://www.psicologosaranjuez.com

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