lunes, 24 de marzo de 2014

COMO MANTENER LA LLAMA EN NUESTRA RELACIÓN DE PAREJA




“Estoy enamorado como el primer día”. Hemos escuchado esta frase en muchas ocasiones o incluso la hemos pronunciado pero, ¿realmente es así?. Cualquier sentimiento va evolucionando con el paso del tiempo y esto mismo ocurre con el sentimiento amoroso.



En un primer momento, todos nuestros pensamientos y energías se vuelcan en el objeto de nuestro amor. La pasión y las ganas de estar junto al otro son enormes. Nos cuesta mantener la concentración en otras cosas y dedicamos a la pareja la mayor cantidad de tiempo posible.



Con el tiempo, la intensidad de estas experiencias disminuye y recuperamos de nuevo la normalidad. Este cambio resulta necesario y es muy adaptativo ya que, si no se produjera, dejaríamos de cuidar otros aspectos muy importantes de nuestra vida como el trabajo, los amigos, la familia o nuestras aficiones.



Así pues, la pasión disminuye en cierta medida pero  la confianza, la intimidad y el compromiso se
hacen más fuertes.



No obstante, es muy importante que la rutina diaria, nuestras actividades cotidianas o el ritmo de vida vertiginoso en el que vivimos, no nos impida seguir alimentando la “llama” en nuestra relación de pareja. Por ello, os hago las siguientes sugerencias:



  • Dedicar un espacio y un tiempo exclusivo a nuestra pareja cada día: establecer espacios exclusivos para la relación y el amor. Además de cumplir con las obligaciones laborales, con los amigos, con las distintas actividades…reservar momentos para la pareja la enriquece y prolonga el romance.
  • Buscar actividades nuevas y diferentes para compartir con la pareja: es una forma de acabar con la rutina y aumenta la motivación. También es buena idea incluir a la pareja en algunas de las cosas que nos interesan y viceversa.
     
  • Promover la comunicación: hablar sobre necesidades, deseos, ilusiones, preocupaciones… es un aspecto fundamental dentro de la dinámica de una relación.
     
  • Favorecer la calidez afectiva: las parejas se sustentan fundamentalmente en el afecto. Así pues, es importante cuidar las palabras cariñosas que le dirigimos al otro, besar y cuidar determinados gestos y detalles. Podemos también aprovechar las fechas señaladas, como aniversarios,  ya que son una oportunidad para hacer algo distinto a lo de siempre. Si jugamos con la imaginación, ayudamos a que el encanto y la pasión no decaigan.
     
  • Facilitar el contacto físico: cuidar el aspecto personal, preparar un entorno adecuado, seducir al otro…son elementos que facilitan el encuentro y el pasarlo bien en compañía de nuestro compañero/a. No se trata tanto de acabar manteniendo relaciones sexuales como de disfrutar de un contacto mutuamente gratificante. Si esto deriva en una relación sexual deseada por los dos será algo bueno pero no es el objetivo último.









Paloma Suárez Valero.
Alicia Martín Pérez.
AMP Psicólogos.

miércoles, 19 de marzo de 2014

SOBRE EL SUFRMIENTO



https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRE5o7adFGeWQ05mOIHMT9Z9lcQvgqXJFHPxTGZLzIl_clxgNLo



Gran parte de nuestro sufrimiento cotidiano se deriva de no aceptar la realidad como
es. Algunas de las realidades que deberíamos aceptar según Dr. Mills, son:


  • No podemos tener todas las cosas que queremos
  • Los asuntos no marchan siempre por el camino que deseamos
  • La injusticia forma parte de la vida
  • Algunas personas no nos comprenderán nunca
  • No podemos complacer a todo el mundo
  • El tráfico es lento en las horas punta
  • La gente no se suele comportar como nosotros queremos o como a nosotros nos parece lógico
  • No puedo ser perfecto
  • No puedo abarcarlo todo
  • Todo el mundo tiene defectos y limitaciones

La aceptación de éstas realidades nos acerca a un equilibrio emocional mucho mayor y a una gestión más adecuada de la frustración.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Hablar con mi hijo sobre sexo

-->
La sexualidad y la afectividad son dos aspectos muy importantes en la educación de nuestros hijos, tanto a lo largo de su infancia como en su adolescencia. Pero a veces, padres y madres no sabemos muy bien cómo actuar ni qué decir por miedo o por desconocimiento, y entonces es frecuente dejar de lado este tema confiando en que nuestros hijos lo resuelvan por sí mismos o, en el mejor de los casos, en la escuela.

Muchos de los padres de hoy en día han crecido en familias en las que, de un modo u otro, la sexualidad no se trataba correctamente (era sancionada o simplemente ignorada). Personas muy preparadas que pueden hablar de cualquier tema, cuando se trata de la sexualidad se ruborizan o se sienten incómodas. La herencia cultural de rechazo o de recelo al cuerpo y a la sexualidad, crea ciertos miedos y temores que en ocasiones nos impiden ser realistas y objetivos a la hora de afrontar estas cuestiones.

Precisamente por ello, hemos de procurar no caer con las nuevas generaciones en estos mismos errores, y para ello es necesario que empecemos por prepararnos para tratar estos temas de una forma más adecuada.

 

Es conveniente hablar de sexo con tu hijo desde el momento en que él empiece a conocer su cuerpo y a nombrarlo. De esta forma satisfacemos su curiosidad, además de aumentar la intimidad y la afectividad, abrimos caminos para que se pueda discutir en casa sobre cualquier tema, y damos al niño la seguridad de que sus padres siempre tratarán de responder a sus preguntas.  

Las principales dificultades que suelen manifestar los padres en torno a tratar el tema de la sexualidad con sus hijos son las siguientes:

 

  • Miedo a no saber responder las preguntas de los niños. En realidad lo que quieren los niños sobre estos temas es poder hablar, conocer lo que pensamos, cómo enfocamos determinadas cuestiones, que les ayudemos a situar los límites, etc. En ocasiones, los niños no buscan información específica, sino más bien lo que tiene que ver con las emociones y los sentimientos.
  • No saber cómo enfocar la conversación. Muchos padres no saben "sacar" estos temas sin que se conviertan en una especie de asalto directo, que intuyen que el niño evitará, posiblemente porque no haya una experiencia anterior de diálogo sobre los mismos.
  • Sentimiento de vergüenza. A veces padres y madres evitan hablar sobre sexualidad porque creen que los hijos les preguntarán sobre cuestiones de tipo personal. La intimidad de los padres, en tanto que pareja, no debe pertenecer más que a ellos y así se debe comunicar a los hijos si estos intentan adentrarse en este territorio.
  • Miedo a que el niño tenga una opinión diferente. Es evidente que hay diferentes cuestiones en las que padres e hijos pueden pensar diferente, pero evitar el tema sólo evidencia la incapacidad para el diálogo.

Algunos consejos prácticos que pueden ser de ayuda para tratar estos temas con los hijos son los siguientes:

·       Actúa con tranquilidad. Cuando tu hijo te haga preguntas sobre sexo y otros temas complejos, lo mejor es contestar de la manera más tranquila y directa posible para que no piense que es vergonzoso hablar de ello. Aprovecha momentos de tranquilidad con tu hijo para conversar sobre el tema.

·       Da explicaciones sencillas. En general, para los niños las mejores respuestas son las más breves y sencillas. Por ejemplo si quieren saber de dónde vienen, les puedes decir: “Te formaste en la barriga de mamá y ahí creciste hasta que estuviste preparado para nacer". Hay niños que se muestran satisfechos con respuestas llamativamente sencillas, mientras que otros quieren saber más y hacen preguntas más complejas. En cualquier caso, es importante contestar a sus preguntas mientras sigan demostrando interés, pero no es necesario brindar demasiada información.

·       Es recomendable que nombres correctamente las partes del cuerpo que menciones (pene y vagina). Así eliminarás la noción de que los temas sexuales están prohibidos o son vergonzosos.

·       Fomenta su confianza en ti. No importa lo que te pregunte, procura no reaccionar bruscamente. Tampoco es adecuado evitar la conversación, ya que el niño puede interpretar que sus preguntas son tabúes, y que es malo por pensar en esas cosas. En lugar de reprochárselo o distraerlo, elogia su interés y al final de la conversación motívalo haciéndole saber que te gusta que te pregunte sus dudas y que puede hacerlo siempre que quiera.

·       Aprovecha cada oportunidad. No tienes que esperar a que tu hijo empiece a hacerte preguntas. Es probable que ya le hayas enseñado algo sobre sexualidad y reproducción apuntando al nacimiento de algún bebé de la familia, el hermano de un amigo, o los cachorros de vuestra mascota. Existen también muchos libros y videos infantiles que te pueden ayudar a explicarle qué es la sexualidad y cómo nacen los bebés.

·       Enséñale el significado de "privacidad". Tu hijo es capaz de entender que todos tenemos derecho a la privacidad, y también puede aprender que cuando la puerta de tu habitación está cerrada, tiene que tocar antes de entrar. Asegúrate de hacer tú también lo mismo cuando la puerta de su habitación esté cerrada. Dependiendo de la etapa evolutiva y de su edad, algunos niños no se muestran muy interesados en tener privacidad (puede que hasta prefieran tener compañía cuando van al baño), pero entenderán mejor la norma de llamar a la puerta antes de entrar, si tú también la respetas.

A modo de conclusión, consideramos que es muy importante que padres y madres se sientan cómodos tratando el tema de la sexualidad con sus hijos, ya esto les dará la oportunidad de desarrollar una faceta más de su vida, y les permitirá establecer vínculos de comunicación y afecto que perduren a lo largo de su desarrollo.

Este objetivo se logrará con más facilidad en la medida en que se reduzcan en lo posible los miedos, temores y todo tipo de sensaciones y estados de ánimo negativos  torno a la sexualidad, para lo cual es recomendable su tratamiento educativo desde los primeros años.


Magdalena Sáenz Valls
Alicia Martín Pérez

jueves, 13 de febrero de 2014



DEL AMOR Y DE LOS CELOS





No es raro escuchar frases como “Estoy celoso porque te quiero” o “Los celos son un signo de amor”. Sin embargo, el amor y los celos son dos emociones distintas. Mientras que en el primer caso, se trata de una experiencia basada en la libertad, la segunda es una experiencia que se basa en el control.
Una relación de amor se sustenta en la confianza, en el respeto, en querer agradar al otro y en el derecho a elegir. Sin embargo, los celos consisten en la necesidad de poseer al otro, de tenerlo en exclusiva y en el miedo a perderlo o ser abandonado.



Los celos son una emoción compleja y una experiencia humana universal, están presentes en todas las culturas.



Ahora bien, no todos los celos son patológicos. Dependerá de la intensidad de los mismos y de su forma de manifestarse.

Una cierta dosis de celos, lo que podríamos llamar “celos normales”, podría cumplir una función positiva y ejercer hasta cierto punto un efecto protector en la pareja, ya que se le hace saber al otro que es importante y valioso. Pero, cuidado, estas emociones no tienen que suponer ningún problema para ambos miembros de la pareja.

Cuando los celos son exagerados y se pasa a controlar lo que hace la pareja, pueden resultar completamente destructivos, para el que los padece, para el otro y por supuesto para la pareja.

Los celos patológicos se caracterizan por los siguientes aspectos:



·         A nivel emocional, aparece ansiedad, inseguridad, agresividad, tristeza y sentimientos de culpa.

·         A nivel cognitivo, surgen pensamientos intrusivos, preocupación y un miedo desmesurado a la infidelidad de la pareja (real o imaginada).

·         A nivel conductual, se llevan a cabo rituales compulsivos encaminados a controlar al compañero/a y obtener señales de seguridad y tranquilización.



Estos pensamientos y sentimientos provocan un gran sufrimiento en la persona celosa pero es cuando se pasa al plano de la conducta cuando verdaderamente afecta a la pareja y a la relación.

Frente al miedo a perder al compañero, la persona celosa pasa a controlar cada movimiento de su pareja. Controlan su móvil, sus llamadas telefónicas, espían su correo electrónico, les prohíben salir con amigos, llevar determinado tipo de ropa, les acusan de provocar o querer seducir a otros, se enfadan si comparten su tiempo con otras personas, analizan exhaustivamente cada gesto de su pareja…buscando indicios para asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren que existe una aventura.

La persona celada pasa entonces a justificar cada movimiento que hace, reduce y/o extingue por completo su círculo social, da explicaciones interminables…tratando de tranquilizar al otro. No obstante, la tranquilidad conseguida dura muy poco, y pronto vuelve a surgir el miedo y la necesidad de control por parte de la persona celosa.

Así pues, cada vez son mayores los sentimientos de inferioridad, la baja autoestima y la dependencia y la relación de pareja está más deteriorada, pudiendo llegar a producirse, en los casos más extremos, situaciones de violencia.



¿Qué podemos hacer para superar los celos?



·         La persona celosa tiene que darse cuenta de que lo es. Analizar en qué momentos surgen los celos, qué piensa, siente y hace en esas situaciones.

·         Mantener una comunicación adecuada con la pareja. Analizando pensamientos, sentimientos y conductas pueden descubrirse grandes errores de interpretación.

·         Cuidar la relación de pareja. Cultivar el diálogo, el respeto, la confianza y dedicar un tiempo a hacer cosas juntos.

·         La persona celada ha de darse cuenta de que consentir que la controlen, limitar su vida, el exceso de amoldamiento y sumisión para evitar el conflicto y el malestar de la otra persona,  no calma en realidad los sentimientos de inseguridad sino que a largo plazo, los agudiza.



Cuando la persona celosa siente que la única forma de calmar su ansiedad es buscando pruebas constantemente, la pareja va viendo limitada su vida y los intentos de resolver este problema no fructifican es recomendable buscar ayuda profesional. En este sentido los psicólogos pueden enseñar a la pareja a manejar sus pensamientos, emociones y conductas y de esta manera resolver este problema que puede llegar a convertirse en verdaderamente limitante.




Paloma Suárez Valero.
Alicia Martín Pérez.
www.psicologosaranjuez.com



miércoles, 8 de enero de 2014

ataque pánico, crisis de ansiedad.



¿QUÉ SON LOS ATAQUES DE PÁNICO O CRISIS DE ANSIEDAD?

Imagínese que está solo en medio de un gentío. De repente, como si se tratase de una emboscada de un acérrimo enemigo, siente que su mente se escapa. El corazón enloquecido patalea como un caballo al galope. La garganta, llena de aire como un río desbordado, se ahoga. La cabeza, como al borde de un precipicio, se tambalea de vértigo. El miedo se extiende, quiere escapar pero no se puede huir de uno mismo, de las propias sensaciones. El miedo le envuelve, le estrangula. Intenta controlarlo, pero es él quien le controla. Se siente enloquecer o cree morir en ese instante. (Tomado del libro “No hay noche que no vez el día” de Giorgo Nardone.)